Prostatitis

La prostatitis por lo regular es causada por una infección bacteriana de la glándula prostática. Cualquier bacteria que pueda causar una infección urinaria puede producir una prostatitis bacteriana aguda. Algunas enfermedades de transmisión sexual (ETS) pueden causar prostatitis bacteriana.

La prostatitis aguda se debe aliviar por completo con medicamentos y cambios menores en su dieta y comportamiento. La prostatitis aguda puede reaparecer o convertirse en prostatitis crónica.

Los distintos procesos infecciosos o inflamatorios del área uretro-próstato-seminal cursan con parecida sintomatología.

Las alteraciones urinarias más frecuentes son: disuria (dificultad para orinar), frecuencia y urgencia o imperiosidad miccional, tanto diurna como nocturna, micción dolorosa e incluso retención aguda de orina.

En otras ocasiones predominan los síntomas sexuales: disminución del deseo, pérdida total o parcial de la erección, eyaculación dolorosa, a veces precoz, hemospermia (sangre con el semen) e infertilidad. Lo más frecuente, junto con los trastornos miccionales, es la presencia de dolor perineal que puede irradiarse hacia el pubis, región lumbosacra, escroto, pene y cara interna de muslos.

De todos los signos clínicos señalados ninguno de ellos es específico de un tipo determinado de afección prostática, excepto la forma aguda de infección de la próstata en la cual la clínica presenta unas características muy bien definidas: fiebre, mal estado general, disuria, dolor perineal espontáneo o con la micción, y en ocasiones retención aguda de orina.

Si tienes dudas sobre esta enfermedad o padeces algún síntoma, puedes consultar con el doctor José Siles, experto urólogo.